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Países en vía de desarrollo tendrían que ser más que sólo productores de materia prima


En Comercio Justo estamos convencidos del potencial de desarrollo inherente al comercio internacional, siempre y cuando este se desarrolle dentro de unas normas éticas y sostenibles. Pero la Unión Europa, que sí apoya al movimiento de Comercio Justo por otro lado persigue una política de comercio de materias primas que limita el potencial de desarrollo de los países del Sur. Varias ONG protestan. Fairtrade también.

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El Comercio Justo se basa en la convicción de que a través del comercio se puede fomentar el desarrollo. Además en Fairtrade estamos convencidos de la fuerza de autoayuda de las personas y organizaciones en los países del Sur. En condiciones favorables, o sea que justas, llegan muy lejos. Este concepto se llama empoderamiento.

Para poder vivir mejor de sus cultivos, para los productores una buena opción puede ser pasar de vender tan sólo la materia prima y comenzar con la integración de pasos de manufactura o procesamiento. Este es el caso cuando una cooperativa de caficultores comienza a tostar su propio café para el mercado local o para la exportación, como ya lo hacen algunas de las cooperativas que trabajan con Fairtrade..

Otro caso es el de los productores de pieles de Kenia, que hasta el 2006 solo exportaban las pieles tal cual. Para cambiarlo, el gobierno keniata estableció una tasa de exportación sobre la materia prima, primando así la exportación de cuero ya procesado. En consecuencia las exportaciones de cuero se han duplicado y se han creado unos 7.000 puestos de trabajo. Esta historia sobre el éxito de una política sencilla pero efectiva nos la relata Paul Spray de la ONG de Comercio Justo británica Traidcraft.

Traidcraft alerta junto a otras ONG de Comercio Justo de Europa de que este tipo de políticas que pueden alentar el desarrollo en los países del Sur pueden quedar prohibidas por el nuevo “Economic Partnership Agreements” – Acuerdo sobre relaciones económicas – que la Unión Europea está preparando.

La Comisión Europea está a punto de publicar una versión actualizada de la Iniciativa de Materias Primas que lanzó en el 2008. Europa necesita material para la industria Europea. La iniciativa subraya la dependencia de la UE de metales “de alta tecnología” como el platino, pero la iniciativa incluye igualmente todas las materias primas, como por ejemplo los pieles de Kenia.

El documento de la Comisión Europea del 2008 dice que el acceso de materias primas al mercado europeo se complica sobre todo por la proliferación de medidas de gobierno como tasas de exportación o normas de inversión restrictivas. El análisis admite que este tipo de políticas pueden fomentar el desarrollo de los países en cuestión, pero sin embargo la UE da prioridad a su propia necesidad de materias primas, por lo que está en contra de las medidas que los países en vía de desarrollo toman para proteger sus recursos naturales y fomentar su industrialización.

O, en la palabras de la patronal europea “Business Europe: No podemos aceptar la intervención de gobiernos para manipular el precio de las materias primas por sus propios objetivos de desarrollo industrial”

Sin embargo, el intento de la Unión de acaparar los recursos a lo barato se queda corto si pensamos en el medio y largo plazo:
  • Europa necesita un mundo desarrollado y próspero. Esto no se conseguirá si los países en vía de desarrollo están mantenidos como meros productores de materia prima. Las materias primas como fuente de ingreso van asociados a varios problemas bien conocidas como son los precios volátiles, mucha probabilidad de corrupción. El ejemplo de Nigeria dónde 100 millones de Nigerianos a pesar de la riqueza petrolera son más pobres que al conseguir la independencia hace 50 años es un buen ejemplo de cómo la dependencia de materias primas puede llevar a la ruina.
  • Europa necesita paz en el mundo. La competencia por materias primas se asocia con un riesgo alto de confrontaciones entre economías industrializadas y economías en vía de desarrollo y más dentro de países que dependen fuertemente de la exportación de materias primas, como por ejemplo el Congo. Europa tendría que estar a la cabeza de proceso multilaterales que fomenten formas sostenibles, justas y responsables de gestionar las materias primas.
  • Europa necesita un mundo sostenible, lo que implica reducir en gran medida el uso de recursos. Los europeos ya consumimos por media unas cuatro veces más en cuanto a materias primas de lo que consumen los africanos. Es más sostenible reducir el consumo en vez de tratar de acaparar más recursos al menor precio posible.

Traidcraft ha redactado un informe completo sobre el tema, que se puede leer en inglés en su página Web, aquí.







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