Hay
más de 30 países productores de té en el mundo. Como el cacao, el azúcar y el café,
el té es un producto de tiempos coloniales, y las
plantaciones en India, Sri Lanka y Africa del Este son resquicios del Imperio Británico. En estos países, el té representa un bien muy importante de
exportación y divisas. Generalmente se cultiva en plantaciones y no por parte de pequeños productores.
Por su historia y su papel en el sistema de comercio internacional actual,
el té, un producto agrícola por excelencia, parece estar
destinado a formar parte del sistema Fairtrade. No genera un precio en el mercado internacional que asegure un nivel de vida digno a recolectores de té y trabajadores de plantaciones.
Sus condiciones de vida y de trabajo necesitan de una mejora sostenible. A pesar de que los trabajadores actualmente están organizados en cooperativas, la mayoría de los trabajadores viven aislados de la sociedad en barracas y sin hogares ni tierras propias.